domingo, 15 de marzo de 2015

EL RETRATO. Francisco Polonio Luque. Paquillo Moreno.

Francisco Polonio Luque. Paquillo Moreno. En realidad así es como lo conoce todo el mundo en Montilla. El sobrenombre le viene de su padre y a éste, de su abuelo. Paco Moreno tiene una sonrisa afable y un trato cordial y cariñoso.
La gente lo admira y respeta por lo mucho que ha hecho por el fútbol y el deporte local durante toda su existencia. A su lado han crecido y madurado incontables chavales. Les enseñaba a jugar al balompié, los llevaba a pueblos sin que importara la distancia cada fin de semana, y conquistó con ellos incontables méritos deportivos, entre otros el meteórico ascenso a la Liga Nacional de Juveniles, un hito sin precedentes en la historia de esta ciudad tan poco dada a presumir y preservar sus logros y la hazaña con el fútbol femenino en la segunda división nacional junto a su hijo. Ambos impulsores del fútbol femenino en Montilla.
En su biografía, naturalmente, abundan los éxitos obtenidos en el terreno de juego como monitor y preparador físico. Tanto es así que falta sitio en su casa para albergar la colección de trofeos, medallas y diplomas distribuidos en estanterías, vitrinas y repisas.
Pero las habilidades de Paco, por notorias y ejemplares que sean, no se quedan restringidas al terreno deportivo. La vida  le ha deparado curiosas y singulares hazañas dignas de figurar en una novela de aventuras en sus trabajos como albañil por media España y muchos países extranjeros  el más lejano el Golfo de México. Sin duda todo un ejemplo  a las generaciones futuras de un hombre de gran valía respetuoso con los demás, honesto, humilde que se desvive por su familia y amigos.